Apuntes de un loco

Segundo

Lo único que sonaba en aquel momento, un casquillo rebotando en el suelo.

Ian se llevó la mano al costado y noto algo húmedo, sangraba.

Aquel chaval que se creía inmortal, que nadie podría parar sus planes ahora sangraba, sangraba y lloraba, viendo como todo aquello por lo que había luchado se desvanecía poco a poco en una nube de pólvora.

Por suerte solo era una pesadilla, pero fue tan real e intensa para el que comprendió lo que verdaderamente vale la vida, y que hay que luchar día a día por seguir adelante.

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